Un estudio revisado por pares concluye que la imagen del sudario no pudo formarse por pintura ni descomposición, sino por un fenómeno energético extremo. Durante siglos, la Sábana Santa de Turín ha sido una de las reliquias más enigmáticas y debatidas del planeta. Conservada en la catedral de Turín, esta tela de lino de 4,4 metros presenta la tenue imagen de un hombre crucificado y, para millones de creyentes, representa el sudario funerario de Jesús de Nazaret. Para la ciencia, sin embargo, ha sido un objeto de misterio constante: ni completamente explicado, ni completamente refutado, suspendido entre fe, historia y física. Ahora, una nueva investigación publicada en la Revista Internacional de Arqueología por el ingeniero químico Thomas McAvoy, de la Universidad de Maryland, propone algo que altera el tablero de juego: la imagen no se explica bien por pintura, quemaduras o procesos comunes de descomposición, sino que encaja mejor —según este análisis— con un estallido de radiación. E...